He corrido tan lejos, pero no crucé la línea de meta. He oído a tantas voces decir «detente» y «no lo estás intentando». He llorado tan fuerte que ahora me escuecen los ojos. He perdido todo el sueño, tanto que ahora mi mente tambalea.
He recorrido este camino tantas veces antes. Pero tengo algo de esperanza porque sé que Dios tiene Su rumbo. Pero me da miedo no llegar nunca a mi destino, al lugar donde anhelo estar.
¿Qué hago cuando siento que me he quedado sin un hogar? ¿Qué hago cuando todo se ha perdido y estoy vagando por mi cuenta? Estoy esperando al final del día donde sé que me sentiré bien. Pero aquí estoy, trabajando duro sin saber qué tan lejos llegaré.
Dicen «no te preocupes porque aún tienes tiempo». Pero me estoy haciendo mayor y todo es una cuesta arriba. Y lo que está en juego es más alto y quiero encender mi fuego, pero ¿cómo se hace eso?
¿Qué hago cuando siento que me he quedado sin un hogar? ¿Qué hago cuando todo se ha perdido y estoy vagando por mi cuenta? Estoy esperando al final del día donde sé que me sentiré bien. Pero todo es borroso y no puedo ver, aunque pronto habrá claridad.
He estado esperando demasiado tiempo. Intentando encontrar el lugar al que pertenezco. Pero todo parece estar a millas de distancia. Mi luz ardiente se está apagando. Y todo parece ir más rápido. Tal vez algún día todo cambie.
¿Qué hago cuando siento que me he quedado sin un hogar? ¿Qué hago cuando todo se ha perdido y estoy vagando por mi cuenta? He esperado durante tantos días desde la última vez que me sentí bien.
¿Qué hago cuando siento que por fin he encontrado mi hogar? ¿Voy sobre seguro o me adentro en lo desconocido? Tal vez pueda esperar un año, y tal vez entonces mi mente esté clara. Pero trabajaré y me comprometeré a encontrar mi felicidad algún día.
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